La villa de Salas volvió a llenarse de vida, aromas intensos y sabor a tradición con la celebración del Certamen de Quesos Artesanos, que este año alcanza su trigésimo quinta edición. Durante el fin de semana el centro de la capital se convirtió en un punto de encuentro para productores, vecinos y visitantes llegados de distintos puntos del país.
Desde primeras horas de este domingo, la afluencia de público fue constante. Calles llenas, música tradicional, con gaitas y bandas recorriendo el recinto, y un trasiego continuo entre los puestos confirmaron que la feria sigue siendo "una de las grandes citas gastronómicas" del occidente asturiano.
Otros productores coincidieron en esa evolución del público. Ya no se trata solo de comprar, sino de conocer el producto. Desde hace años, se percibió un "boom" creciente en esta edición, con mayor interés y movimiento que en anteriores.
El valor del producto artesanal y el respeto por los procesos tradicionales fueron también protagonistas. Desde el sector recordaron que el oficio no se aprende en libros, "sino en la práctica diaria, cuidando cada detalle". La leche cruda, los tiempos de maduración y la fidelidad al método tradicional son aspectos que los clientes valoran cada vez más.
En un territorio con fuerte tradición quesera, donde no faltan queserías (son tres) de Afuega'l pitu Denominación de Origen, la feria se consolida como "escaparate y motor económico". A los expositores de queso se sumaron otros de distintos productos, de textil a juguetes o embutidos. En la jornada no faltó la música y el Ayuntamiento entregó al hostelero de Gijón Emilio Rubio el galardón "Queso de Oro 2026".
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